Pastelino era una empresa más del grupo Dolce Neve, esas heladerías tan famosas en los años 90 en Córdoba, que luego terminaron quebrando y con ellas, Pastelino, una fábrica más de ese grupo.
Pero justo en ese momento, una cordobesa, Mónica Gerber, volvía a estas tierras a reiniciar su vida aquí y decidió comprar la quiebra con lo que inició una nueva historia para Pastelino que hoy es una de las referentes del país en este mercado.
Estuvimos con Mónica Gerber y su hijo, Marcelo Gerber, quien empieza la segunda generación de esta empresa.
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