Renault Argentina comenzó la producción en serie de la Niagara, su nueva pickup de media tonelada, en la planta de Santa Isabel, en un proyecto que la terminal considera clave para adaptarse a la revolución que atraviesa el mercado automotor.
Para fabricarla, Renault invirtió 350 millones de euros en modernizar la planta, que dejó de producir Logan, Sandero y Stepway y quedó dedicada exclusivamente a vehículos comerciales livianos, con la Kangoo y ahora la Niagara. Antes del lanzamiento, el modelo pasó por uno de los programas de validación más exigentes de la marca en la región, con más de 800 mil kilómetros de pruebas y 50 mil horas de ensayos. Es el vehículo número 35 en los 70 años de la fábrica, que sumó 60 robots en soldadura y automatizó más del 60% de ese sector. Según Pablo Sibilla, presidente de Renault Argentina, “estamos construyendo historia”.
La producción arranca con un único turno, con los 800 empleados actuales, después de que la compañía redujera 600 puestos en los últimos dos años mediante retiros voluntarios. La Niagara tiene un 35% de componentes nacionales y por ahora se fabrica solo en versión nafta con caja manual, aunque con nuevas inversiones ampliarán la oferta en unos meses, incluso con híbridos. El precio se conocerá a principios de noviembre y, según Sibilla, será muy competitivo; además, será el primer Renault con inteligencia artificial integrada a través de Gemini, que permitirá hablarle al auto para, por ejemplo, encender la calefacción o la radio.
El lanzamiento llega después de la complicada experiencia de la Alaskan, que se fabricaba en la misma planta en un proyecto con Nissan y se discontinuó por la caída de la demanda y la salida de esa marca del país. Sibilla recordó que Renault creó el segmento de las pickups de media tonelada hace unos años con la Oroch y describió el mercado actual como estable: no es lo que se esperaba, pero tampoco se puede decir que esté mal.
