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El Córdoba Cluster cumplió 25 años en un momento en que las tecnológicas también deben reinventarse

El Córdoba Cluster, que históricamente se llamó Cluster Córdoba Technology, cumplió 25 años en un momento en que el avance de la inteligencia artificial obliga a las empresas tecnológicas a reinventarse.

La entidad nació en septiembre de 2001, unos meses antes de la crisis que terminó con la salida del presidente de la Casa Rosada en helicóptero, cuando unas diez desarrolladoras de software de Córdoba se unieron ante la llegada de Motorola, la primera multinacional tecnológica en instalarse en la provincia, con ventajas impositivas. Formaron así el primer cluster de Argentina y, según dicen, de Latinoamérica: un grupo de empresas de un mismo lugar y sector que compiten entre sí pero cooperan con proveedores, universidades e instituciones públicas para aumentar la productividad y la innovación. Para su actual presidente, Mariano Surghy, la decisión del Gobierno de Córdoba de incentivar la llegada de Motorola fue más que acertada porque generó progreso, y obligó a las empresas, que vendían en un pequeño mercado interno, a salir a buscar mercados al exterior. En 2003 lograron que la actividad fuera reconocida como industria y años después se aprobó la ley nacional de software.

Hoy, según Surghy, que lleva más de 30 años en el rubro, preside el cluster por segunda vez y está al frente de Qvik Solution, la IA obliga a un rediseño pero hay optimismo: serán más las empresas, incluso pequeñas, que desarrollen productos propios, con su marca y su patente, para venderlos a distintos clientes en lugar de hacer desarrollos a medida. Otro cambio es el de los recursos humanos: durante años faltaron profesionales, pero ahora, aunque tampoco sobran, hay que analizar con urgencia la situación de los egresados universitarios.