
La fábrica cordobesa de Colazo cumple 25 años, sumó una planta propia de resinas y concretó su primera exportación en diciembre de 2025.
Desde Colazo, una pequeña localidad del interior de Córdoba, SINLAC celebra sus 25 años y sigue apostando por el desarrollo industrial a pesar de los desafíos del contexto. La empresa encara esta nueva etapa con una nueva unidad de negocios, la renovación de su identidad y la incorporación de la segunda generación familiar a la conducción.
Antes de la crisis, la familia Cravero fabricaba muebles y tenía el problema de la falta de abastecimiento y calidad en pinturas para madera. Eso llevó a David Cravero, fundador de la compañía, a asociarse con un proveedor brasileño para fabricar los primeros productos: poliuretanos y poliésteres para madera. En esos años la producción era inferior a 100.000 litros anuales y el primer gran cliente fue la propia fábrica de muebles de la familia. «El primer lote lo fabricamos con un remo de madera. Hoy tenemos ocho dispersores trabajando», recuerda Cravero.
De 100.000 a más de 2 millones de litros
Hoy SINLAC tiene capacidad para producir más de 2 millones de litros por año en un predio propio de unas 8 hectáreas, con más de 4.000 m² cubiertos y un laboratorio. Cuenta con más de 300 clientes activos, que representan al 80% de las fábricas de muebles de Argentina. Su producción, concentrada originalmente en pinturas para la industria del mueble, se extendió a otras aplicaciones industriales y a la línea látex para Hogar y Obra.
El crecimiento estuvo impulsado por las mayores exigencias de los clientes industriales: si hace dos décadas pesaban sobre todo el funcionamiento y el precio, hoy importan la velocidad de secado, el rendimiento, la repetibilidad entre partidas, las terminaciones específicas y el respaldo técnico. «Hoy un cliente industrial necesita que el producto que recibirá mañana se comporte exactamente igual que el que recibió hace seis meses. Eso obliga a tener mucho más control de materias primas, laboratorio, formulación, trazabilidad y tecnología», explica Cravero.
Una planta propia de resinas y la primera exportación
En 2025, en un escenario complejo para la industria, la empresa puso en marcha una planta propia de resinas, materia prima que antes compraba a proveedores externos. La inversión le permitió controlar la calidad y la trazabilidad desde el inicio del proceso y tener mayor control sobre los costos. La planta trabaja con nueve tipos de resinas y tiene una capacidad instalada de hasta 180.000 kilos mensuales: aproximadamente el 70% se usa en las pinturas de SINLAC y el 30% restante queda disponible para otras industrias.
En diciembre de 2025, la empresa concretó su primera exportación de resinas y trabaja en oportunidades en otros mercados de la región, entre ellos Uruguay y Paraguay.
La segunda generación
Colazo sigue siendo la sede de la estructura industrial de la compañía. Los 25 años coinciden, además, con la incorporación a la gestión de Yamila, Macarena y Matías Cravero, hijos de David y segunda generación de la familia en SINLAC.
