
El crecimiento de las exportaciones energéticas, el regreso del crédito y las emisiones de deuda de empresas y provincias amplían las fuentes de divisas de la Argentina y ayudan a explicar la estabilidad cambiaria de los últimos meses.
La calma del dólar ya no depende exclusivamente de la liquidación de exportaciones del campo. Durante 2026, el Banco Central logró acumular cerca de 9.000 millones de dólares en reservas mientras el tipo de cambio se mantuvo estable. A la tradicional contribución del agro se sumó la reapertura del mercado de deuda, con colocaciones de empresas como Pampa Energía, Arcor y Mercado Pago, además de emisiones realizadas por distintas provincias y la Ciudad de Buenos Aires. Estos ingresos fortalecieron la oferta de divisas y contribuyeron a sostener la estabilidad cambiaria.
El otro gran protagonista es Vaca Muerta, que atraviesa un período récord de producción y exportaciones. A diferencia del agro, cuyos ingresos son estacionales, la energía genera un flujo de dólares más constante durante todo el año. En paralelo, también creció con fuerza el crédito en moneda extranjera y aumentaron los depósitos privados en dólares. Aunque el sector agropecuario continúa siendo un actor clave, la combinación de energía, financiamiento y exportaciones permite que la economía cuente hoy con más de un motor para generar divisas y sostener el equilibrio cambiario.
