La crisis energética global desatada tras los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán y el cierre del Estrecho de Ormuz provocó un fuerte shock en el mercado petrolero internacional, al retirar cerca de 10 millones de barriles diarios del suministro global.
El impacto ya se siente en varias regiones: Europa enfrenta restricciones de combustible en aeropuertos, Australia sufre problemas de abastecimiento y en países de América Latina, como Chile, los precios de los combustibles registran subas cercanas al 40%.
En ese contexto, Argentina aparece relativamente mejor posicionada porque produce petróleo, lo refina localmente y puede abastecer gran parte de su mercado interno. El país extrae cerca de 882 mil barriles diarios y cuenta con un sistema de refinación activo en compañías como YPF, Raízen, Axion Energy y Puma Energy. Además, la producción de Vaca Muerta funciona como un amortiguador frente al shock externo, aunque el país ya empieza a sentir tensiones en precios y en el delicado equilibrio entre producción, refinación y consumo.
