La empresa familiar Trigal SRL inauguró en Villa del Rosario una nueva planta para producir galletitas bajo la marca SaboreOH!, con una inversión cercana a los 5 millones de dólares. El proyecto fue impulsado por Hernán Faustini, productor agropecuario de la zona, junto a su hijo Franco Faustini y su esposa Carina, con la idea de completar el proceso productivo que comienza en el campo y termina en la mesa del consumidor. La fábrica, inaugurada en diciembre de 2025, cuenta con unos 3.500 metros cuadrados cubiertos y forma parte de un complejo industrial que integra también el molino harinero del grupo.
La planta comenzó con una oferta de cuatro sabores de galletitas en distintos tamaños de packaging y actualmente emplea a unas 60 personas en un turno de producción, con planes de ampliar la plantilla en los próximos meses. La harina utilizada proviene del molino propio “La Antonia”, que procesa el trigo producido en la zona y abastece a la fábrica mediante un sistema de transporte directo entre ambas instalaciones. Con la infraestructura ya instalada, la empresa puede triplicar su capacidad actual de producción —unos 8.000 kilos diarios de galletas— y sumar nuevas líneas para elaborar otros productos como grisines, budines o pan dulce.
El emprendimiento también produce tapas de alfajores para la marca Chammas, un acuerdo que, según la empresa, permitió fortalecer el inicio de la actividad. Los responsables del proyecto destacan que eligieron el negocio de las galletitas por el alto consumo del producto en el país, estimado entre 10 y 14 kilos por persona al año. Con esa base, la estrategia apunta a posicionar a SaboreOH! con una propuesta de calidad y precio competitivo para ganar espacio en un mercado dominado por grandes compañías.
La instalación de la fábrica implicó además superar distintos obstáculos vinculados al contexto económico, especialmente las restricciones para importar maquinaria. Finalmente, el equipamiento llegó desde China en 14 contenedores y permitió poner en marcha una planta diseñada para crecer en el tiempo. Para la familia Faustini, el objetivo ahora es consolidar la marca en las góndolas y seguir ampliando la producción, completando así un proceso que va “del grano de trigo a la galleta”.
