La lechería argentina atraviesa una transformación impulsada por la tecnología y la escala. Aunque disminuye la cantidad de tambos, la producción alcanza niveles récord y las exportaciones registran sus mejores cifras en más de una década, reflejando un cambio profundo en el negocio.
Cada vez una mayor proporción de la leche proviene de establecimientos de gran tamaño. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, casi tres de cada diez litros producidos en el país salen de tambos que superan los 10.000 litros diarios, cuando hace apenas 15 años representaban apenas el 5% de la producción nacional. Entre enero y abril, la producción alcanzó los 3.500 millones de litros, el mayor volumen para ese período desde que existen registros comparables, mientras que las exportaciones llegaron a 130.000 toneladas, el nivel más alto desde 2012.
El avance de sistemas automatizados de ordeño, mejoras en alimentación, bienestar animal, gestión profesional e inteligencia artificial permitió elevar la productividad, con tambos que logran entre 30 y 35 litros por vaca por día, muy por encima del promedio nacional. Los especialistas señalan que esta tendencia se replica en los principales países productores y anticipan un sector con menos tambos, pero más grandes, tecnificados y eficientes, capaces de sostener el crecimiento de la producción y las exportaciones.
