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La brecha entre la tasa de los préstamos y los plazos fijos es récord: ¿por qué no baja?

La diferencia entre la tasa que los bancos pagan por los plazos fijos y la que cobran por los préstamos personales alcanzó su nivel más alto en 14 años. Mientras un plazo fijo BADLAR rinde cerca del 21% anual, los préstamos personales tienen una tasa promedio del 66%, pese a la desaceleración de la inflación.

La principal explicación es el fuerte aumento de la morosidad. Los bancos consideran que prestar a las familias es hoy más riesgoso, por lo que incorporan ese mayor riesgo al costo del crédito. A esto se suman los costos operativos, las previsiones por incobrabilidad y la carga impositiva, lo que lleva a que el costo financiero total supere ampliamente el 100% anual.

Como consecuencia, el crédito al consumo pierde dinamismo mientras las entidades priorizan el financiamiento a empresas. Los especialistas coinciden en que, además de una inflación más baja, será necesaria una mejora en los ingresos de las familias para que las tasas de los préstamos comiencen a descender.