La bici sigue vigente como forma de movilidad urbana en Córdoba

Jun 10, 2020

Al menos así lo afirman Micaela Favaro Leuci, arquitecta especializada en movilidad urbana y Francisco Ferreyra, periodista y contador de medios, quienes elaboraron un informe acerca de la importancia de tener medios alternativos de transporte en una ciudad tan grande como nuestra capital. Mirá el informe.

Las ciudades no serán las mismas después del paso del Covid-19, o por lo menos eso se espera respecto a la forma en la cual las personas se mueven. Los centros urbanos deberán repensar su funcionalidad cuando las medidas de confinamiento se flexibilicen o bien terminen. Muchas ciudades en el mundo ya están debatiendo y tomando medidas al respecto. Las ciudades argentinas no quedan exentas de esta realidad pero con el gran beneficio de contar con el diario del lunes.

Cuando la flexibilización de la cuarentena comience necesariamente las personas comenzaran a desplazarse por la ciudad asumiendo en menor o mayor medida, en función de sus recursos, el riesgo de la exposición al virus, como se pudo ver en la Ciudad de Córdoba desde hace unos cuantos días con la apertura de actividades y la imposibilidad de determinados rubros para realizar teletrabajo puso a muchos ciudadanos en circulación por las calles.

El uso del transporte público masivo no se presentará como el más atractivo y será el modo más vulnerable en época de distanciamiento social, a pesar de ser el modo de transporte más sostenible y democrático que una ciudad pueda brindar. El punto está entonces en el acceso a movilidad. No todas las personas tienen y o pueden viajar en vehículos particulares, con lo cual planificar y prever políticas de movilidad post confinamiento que permitan los desplazamientos seguros son necesarias para una activación económica bajo el control de propagación del virus.

Según los datos de la encuesta PTUMA 2009, en su análisis de distribución modal muestra una porción similar entre los viajes en transporte público, caminata y auto. Dada la situación actual de necesario distanciamiento y de un prolongado paro de transporte en la ciudad, se podría decir que más de un 30% de los viajes en la ciudad no cuentan con un modo de transporte seguro, además de que el traspaso al vehículo motorizado particular no se presenta como una opción asequible en todos los casos, como quizás lo podría ser la bicicleta.  

En referencia a la movilidad en bicicleta, la ciudad de Córdoba fue pionera en la implementación de este modo y la caminata en su infraestructura urbana, aunque pese a los últimos avances la ciudad no logra conformar una red conectada e integrada que permita cruzar la ciudad de manera segura. El Plan de Movilidad afirma esta condición en los 21 tramos de ciclovías y bicisendas existentes que en un estudio realizado por BiciUrbanos se resalta que el 77% de las sendas está en mal estado.  

Sería un visión miope responsabilizar únicamente al déficit en infraestructura específica único responsable. La cuestión va mucho más allá e incluye usos y costumbres de los ciudadanos. Según datos oficiales de la Agencia Nacional de Seguridad Vial en Argentina fallece una persona cada un hora y media y gran porcentaje de las víctimas se encuentran entre los 15 a 35 años. Es un número realmente alarmante, más aún cuando la mayoría de los siniestros se podrían haber evitado.

A su vez, el mismo organismo indagó sobre la cultura vial argentina y determinó que los personas incumplen las normas viales y que lo hacen, fundamentalmente, por cuestiones idiosincráticas y adaptativas del contexto no por falta de información. Se resalta la falta de autocrítica; “la culpa siempre la tiene el otro”, el exceso de confianza de los conductores que minimiza el riesgo y sobre todo la falta generalizada de apego a la ley, son los principales aspectos detallados.

La necesidad de pasar de un modo de transporte a otros para resguardarnos del virus debería poner también en evidencia estos datos y prever que no se profundice el riesgo vial ya existente. Sería una picardía cuidar a la población del virus dejando la seguridad vial al azar.

Las diversas iniciativas de movilidad que proponen a la bicicleta como el modo de transporte ideal en esta pandemia es acertado siempre y cuando se tenga una visión integral y se la comprenda como un actor más en el tránsito. La infraestructura conjunto a la bicicleta por sí solas no hacen magia, deben estar acompañadas de concientización ciudadana, y es acá donde cada uno de los cordobeses tienen un rol fundamental, entender y sentir que aquel “ciclista”, “motociclista”, “conductor” o “pasajero de transporte público” no es más que una PERSONA, UNA VIDA, en un modo de transporte, con lo cual el respeto y el cuidado debe hacerse presente en cada accionar.

Si imaginamos un mundo vial de respeto y cuidado por la vida con certeza se podría decir, que en él no aparecería, o por lo menos, de manera tan taxativa la necesidad de segregar caminos para que una bicicleta pueda circular con seguridad. Suena romántico y utópico pero podemos acercarnos a ello, comprometiéndonos y siendo responsables.

Lo bueno está en que hay tantas oportunidades de prosperar como tantos cordobeses con ganas de hacer de su ciudad un lugar mejor. Y qué mejor que invitarlo a reflexionar sobre esta temática con una gran cita de Albert Einstein:  

«No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar ‘superado’»

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