Las Pruebas PISA y Matemática: más que un fracaso, una oportunidad

Dic 12, 2019

En los últimos días se conocieron los resultados de las pruebas PISA, realizadas en el 2018, y el bajo desempeño de Argentina en el área de Matemática generó todo tipo de repercusiones, ¿Por qué 7 de cada 10 alumnos no puede resolver un cálculo sencillo?, es una pregunta que se hicieron muchos desde padres, docentes hasta periodistas y representantes de la política.

El lanzamiento de una nueva edición del Programa Internacional de Evaluación de los Alumnos (PISA),  diseñado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE), que tanto dio que hablar, evalúa a alumnos y alumnas de 15 años en lectura (comprensión lectora), Matemáticas y Ciencias. Los datos duros, y sin ningún análisis de por medio, indican que Argentina se ubica en el puesto 63 en lectura, en el 71 en matemática y en el 65 en ciencias, mientras que en el plano regional se encuentra séptimo en lectura y ciencias, y octavo en matemática.

Un aspecto positivo de esta situación es que, a diferencia de la edición del 2015, este año si tuvimos la oportunidad de aparecer dentro del ranking de las pruebas PISA. Y, si bien los puntajes fueron más bajos con respecto a los del 2012,  cabe preguntarse el porqué de estos resultados y cuáles son los aspectos que se podrían modificar para revertir esta situación a futuro.

Teniendo en cuenta que PISA no mide cuánto saben los alumnos sobre el contenido curricular ni sobre conocimientos generales, sino que busca conocer cuánto comprenden, resuelven y comunican situaciones «del mundo real», es posible observar en los estudiantes argentinos que existen dificultades para el aprendizaje de conocimientos y desarrollo de habilidades en matemática, lo cual podría traducirse en futuras dificultades para profundizar en la materia, hacer uso de la matemática en el ámbito laboral y aportar conocimiento a la sociedad.  

Uno de los aspectos que se presta a discusión y análisis es la tarea de los docentes, las dinámicas de aprendizaje y los contenidos de los programas. Los bajos resultados obtenidos nos permiten como docentes repensar el quehacer pedagógico, con el fin de establecer cuáles serán los contenidos y habilidades que se deben desarrollar y reforzar, cuestionarnos sobre la metodología que utilizamos y enfocarnos en trabajar las competencias para enriquecer los procesos de enseñanza-aprendizaje. En definitiva, mejorar las prácticas para guiar a los estudiantes hacia aprendizajes más significativos y efectivos.  

Si bien la situación es compleja, sobre todo a futuro, teniendo en cuenta que los alumnos luego se convertirán en ciudadanos, es necesario dejar a un lado la mirada pesimista sobre los resultados y reflexionar acerca del sistema educativo y las posibles mejoras que podrían realizarse. Los datos arrojados por las pruebas PISA nos permiten reflexionar sobre las políticas educativas vigentes, ahondar en las prácticas de gestión escolar y de enseñanza, aprender de políticas y prácticas exitosas en el mundo, y reformular los objetivos.  

De esta forma, es necesario que podamos analizar los resultados de las pruebas PISA más que como un fracaso de la Argentina con respecto a otros países desarrollados- que tienen otros sistemas políticos y económicos- como una oportunidad para revisar y profundizar las problemáticas existentes en materia de educación y así contribuir a una mejora en el aprendizaje de todos los alumnos y alumnas.

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