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El 30% menos de público en los cines, el dato que asusta a Hollywood

La industria cinematográfica mundial continúa lidiando con las secuelas que dejó la pandemia. Aunque la facturación de los cines logró recuperarse parcialmente, todavía se ubica alrededor de un 20% por debajo de los niveles de 2019.

Sin embargo, el dato que más preocupa a los estudios es otro: la asistencia a las salas cayó cerca de un 30%. La diferencia se explica porque las entradas son más caras y porque una parte creciente del negocio se concentra en formatos premium, como IMAX y funciones especiales, donde cada ticket tiene un valor más elevado.

El cambio no es solamente económico sino también cultural. Según distintas estimaciones, alrededor de tres de cada diez espectadores prefieren esperar el estreno de las películas en plataformas de streaming antes que concurrir al cine. Esto modificó la lógica de una industria que durante décadas se apoyó en grandes volúmenes de público para financiar producciones cada vez más costosas. Incluso éxitos extraordinarios como Barbie y Oppenheimer no lograron revertir una tendencia que también afecta a franquicias históricas, muchas de las cuales ya no garantizan los resultados que obtenían años atrás.

Frente a este escenario, los estudios buscan diferenciar la experiencia cinematográfica de lo que puede ofrecer el hogar. Pantallas más grandes, sonido envolvente y formatos inmersivos aparecen como la principal apuesta para atraer espectadores. Sin embargo, esa estrategia también implica mayores costos en un contexto donde la base de público es más reducida. El desafío para Hollywood ya no pasa solamente por producir grandes películas, sino por encontrar una propuesta de valor capaz de convencer a los espectadores de volver a las salas.